Su nacionalidad ya existe. Probarla entre dos países es la parte difícil.
Si su padre, madre, abuelo o abuela nació en Chile, la ley está de su lado: la nacionalidad ha sido suya por sangre desde siempre. El desafío es puramente documental: un certificado de nacimiento emitido hace décadas, quizás guardado en un registro regional chileno, grafías de nombres que cambiaron entre países e inscripciones que deben presentarse en el orden correcto ante el consulado y el Registro Civil, todo en español. La mayoría de los casos estancados fallan por un registro faltante o una inscripción mal presentada, no por elegibilidad. Nosotros llevamos todo el proceso por usted, a distancia, desde la primera búsqueda de registros hasta que su nacionalidad chilena sea reconocida.







